Los mayores del centro disfrutan del tercero de los encuentros Verano con Jesús.

13-8-2017. El pasado jueves, 10 de agosto de 2017, los jóvenes del grupo Juniors-Confirmación, vivimos el tercer encuentro de los encuentros Verano con Jesús. Una propuesta veraniega, de cuatro encuentros, en la que estamos trabajando sus educadores para que en el tiempo de verano también haya tiempo para marchar juntos en equipo, junto a Jesús, nuestro mejor amigo.

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A las 20:30h fue la acogida y una vez estuvieron todos los participantes, dimos las indicaciones para vivir la dinámica que les teníamos preparada, y que titulamos: El laberinto de la vida.

Para llevarla acabo, contamos con la ayuda de nuestro consiliario y de cinco de nuestros hermanos y hermanas educadores Juniors. A los que agradecemos su colaboración.

La dinámica consistía en recorrer un camino, con muy poca luz, con algunos obstáculos, en la que poco a poco, iban encontrando diferentes paradas, con diferentes mensajes e indicaciones que los jóvenes debían de seguir.

Una dinámica que fue una invitación al silencio, al recogimiento y a la reflexión sobre cada una de nuestras vidas.

Y es que a veces en la vida nos encontramos con dificultades, con momentos en que todo se vuelve oscuro y en los que nos es difícil encontrar un sentido a lo que vivimos. A veces no comprendemos, a veces nos alcanza la monotonía y el cansancio, y nos sentimos mal. A lo largo de este laberinto, en medio de la oscuridad, fuimos descubriendo la luz. Fuimos descubriendo que no estamos solos, que en nuestra vida hay personas maravillosas que nos aman y que somos valiosas para ellas. Personas por las que fuimos invitados a dar gracias y a rezar por ellas. Y es que somos valiosos, somos amados, y hay alguien que siempre nos acompaña, que nos ama eternamente, que siempre nos está esperando para darnos vida y llenar nuestro corazón de alegría. A veces lo vemos todo oscuro, no vemos nada, y nuestros jóvenes lo pudieron experimentar cuando les vendamos los ojos y en silencio, tuvieron que confiar en la persona que les guiaba hacía la última parada.

En ella, alguien nos estaba esperando, alguien que estaba deseando encontrarse con cada uno de nosotros y que tenía un mensaje para cada uno. Junto a Él, finalizamos la dinámica viviendo como equipo un tiempo de alabanza y adoración, en la que cantamos la canción de “Cuan grande es Dios” de Espíritu y Vida.

Llegó el momento de la cena, de compartir, de estar, reír y sonreír juntos. Todos querían bendecir la mesa… y es que llegó el momento más esperado para nuestras barrigas, la cena. Había mucha hambre. Y entre mordisco y mordisco al bocadillo, algunos se preguntaban por el próximo encuentro, el tema elegido: Youtubers.

Después de todo lo vivido, sólo podemos decir: ¡Gloria Dios!

 

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