Los más mayores del centro viven su primera convivencia como equipo en la Ermita de San Sebastià de Jávea

El pasado fin de semana, los más mayores del Juniors, los adolescentes del grupo Juniors-Confirmación, han tenido el regalo de poder compartir una experiencia inolvidable en la convivencia que sus educadores-catequistas les han organizado en la Ermita de San Sebastián en Jávea.

Una experiencia que empezó a las 13:30h con la salida desde el pabellón rumbo a la ermita. Al llegar a la ermita, lo primero que hicimos fue realizar un pequeño tour por las instalaciones junto a las madres y padres que nos acompañaron. Entre todos descargamos los materiales, la comida y organizamos las cosas en cada lugar. A continuación llego el momento de la comida. Un momento muy agradable, en el que conversar y reír juntos, y en el que disfrutamos de un rato de tiempo libre. A las 16:30h. iniciamos la convivencia con una oración, en la que invocamos al Espíritu Santo, nos pusimos en presencia de nuestro mejor amigo, alabamos con música, realizamos varias peticiones y nos encomendamos a nuestra Mamá del Cielo.

A continuación tuvo lugar nuestra sesión formativa. Una sesión en la que cada una de los participantes necesitaba tener su propia Biblia y fue muy divertido ver la gran diversidad de Biblias que trajeron. No había ninguna igual. Teníamos desde Biblias infantiles hasta una Biblia del año 1962. Durante esta sesión fuimos viendo como la Palabra de Dios, como Jesús Palabra, nos daba la respuesta a varias preguntas que le preguntábamos. Contemplamos como fue el bautizo de Jesús y pensamos en nuestro bautismo, en lo que significa ser hijos de Dios, poder decir Abba, Papá, a nuestro Padre Dios. Pensando en la relación que tenemos con nuestros padres, en lo valiosos y amados que somos por ellos, que lo dan todo por nosotros. Vimos también como Jesús una vez bautizado, fue llevado por el Espíritu Santo al desierto, para prepararse para la misión. Y es que nosotros en nuestro bautismo también fuimos bautizados con el Espíritu Santo, y por tanto también tenemos una misión como bautizados. Vimos como Jesús formo a los discípulos durante tres años, antes de que recibieran el Espíritu Santo en Pentecostés. Y es que también nosotros nos estamos formando como discípulos, como amigos de Jesús para recibir el Espíritu Santo. Y reflexionamos sobre como la preparación para recibir este sacramento, nos esta ayudando a crecer, en la responsabilidad, en el compromiso, en la fraternidad, a ir descubriendo poco a poco nuestra vocación y misión en la Iglesia y en el mundo. Y todo esto lo hicimos compartiendo, de manera dinámica, amena, disfrutando, con momentos de risas y con la Biblia en nuestras manos ¿Quién dijo que la Biblia fuera aburrida?

Eran casi las siete, y llegó el momento de la merienda y el tiempo libre. Tiempo para compartir, para hablar, para vivir la fraternidad alrededor de la mesa con chocolate, zumos, palmeritas… Alrededor de las 21h vivimos el momento más especial de la convivencia, alguien que nos amó hasta el extremo, había venido a visitarnos. Pero antes de encontrarse con nosotros, querría que nos acercáramos a Él con los ojos del corazón abiertos. Porque como cómo diría el Principito: Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. Para ello, los participantes se vendaron los ojos, y en silencio, con confianza, se dejaron llevar por el Espíritu Santo, que les guiará al encuentro con esa persona, que había soñado ese momento de encontrarse con cada uno de ellos, desde la eternidad. Al llegar a la capilla, D. Fernando, proclamó la Palabra de Dios, y después de escucharla, poco a poco se fueron quitando las vendas. Allí en medio de nosotros, estaba esa persona, que tenía un mensaje personal para cada uno de nosotros. ¿Os imagináis quien era? Si,  Jesús, nuestro mejor amigo. Presente en la Eucaristía, en el Pan de Vida. Vivimos un tiempo de intensa oración y adoración. Cantando, alabando y adorando, disfrutando de una hora de encuentro y de compañía con aquel que en nuestra oración Juniors le decimos: «Tú eres nuestro mejor amigo». Que grande es tu amor, por cada uno de nosotros, Señor.

Por la noche tuvimos Fiesta Mexicana, con fajitas, nachos, sombreros mexicanos, música mexicana, fotocol temático y mucho más. Fue una noche de juegos, de hablar, de reír, de compartir, de disfrutar… pero en la que no dormimos mucho, así que a las 5h hora en la que nos teníamos levantar para hacer una excursión y cazar gamusinos. No hubo manera de levantarse ¡Que pena más grande!

A las 8:30h nos levantamos y a las 9h tuvimos nuestra última oración, en la que con legañas y sueño, alabamos cantando al Señor. Después desayunamos, recogimos y limpiamos las instalaciones, y bajamos a la parroquia para finalizar esta experiencia, junto a nuestra comunidad parroquial, celebrando la Eucaristía de las 12h.

Fue una experiencia que quedará grabada en el corazón de los participantes, y que esperamos que sea la primera de muchas. Las madres ya nos han sugerido hacer una convivencia con los padres; barbacoa y paella, son algunos de los menús que se barajan. Y en palabras literales de una de estas adolescentes: esta experiencia es para repetir una y otra vez. Las próximas paradas programadas para este equipo son: el Día Juniors en Pego, la Semana Santa y la Acampada Juniors Biar 2017. Gracias a los padres su apoyo y por hacer de taxistas. También queremos dar las gracias a todas las personas que nos habéis acompañado con vuestras oraciones. Pero sobre todo: ¡Gracias Espíritu Santo!

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