Día del Seminario

Este domingo 5 de marzo celebramos el día del Seminario en nuestras parroquias. Aquí os dejamos el testimonio de un educador de nuestra zona.

¡Hola! Soy Edgar de la parroquia Nuestra Señora de la Asunción de Dénia y tengo 21 años. Soy nacido en  Zaragoza y hasta hace un año y tres meses he vivido en Logroño.

Mi historia vocacional empezó cuando yo tenía 10 años. Unos amigos míos me invitaron a ir a unas convivencias del pre-seminario una vez al mes (eran convivencias para monaguillos y para niños y jóvenes se estaban planteando la vocación al sacerdocio).

El primer año iba porqué me lo pasaba muy bien con los juegos, actividades y paseos que hacíamos, pero no como algo vocacional sino más bien como diversión.

El segundo año todo cambió, me empezaba a llamar la atención las oraciones y los ratos de catequesis.

A lo largo de ese año fuí viendo que el Señor me llamaba para entrar al Seminario. Así que cuando yo tenía 12 años entré al Seminario Menor de Logroño.

En el Seminario Menor estuve tres años, de primero de la ESO hasta tercero. El motivo de la salida fué que con 15 años uno todavía no sabe lo que quiere y algunos problemas familiares.

Cuando dejé el Seminario me fuí alejando poco a poco de la Iglesia. Sólo tenía contacto de vez en cuando con un cura amigo mío, donde hablábamos y me confesaba, pero nada más.

A punto de cumplir los 18 años dejé de estudiar el Bachillerato para ponerme a trabajar y poco después me independicé.

Durante este tiempo mi idea de futuro era la de encontrar una mujer, casarme, tener hijos y tener un trabajo, como cualquier persona. Pero sentía que no era feliz del todo, me faltaba algo para ser feliz completamente. Notaba como que yo estaba en este mundo para otra cosa.

En Agosto de 2015, estaba bastante agobiado y para solucionarlo llamé a un amigo para hablar y desahogarme un poco. Él me dijo que se iba a hacer el camino de Santiago. Yo ví la idea del camino de Santiago como hacer un parón en mi vida y replantearme qué hacer.

En esta peregrinación empecé a ir a Misa todos los días, a rezar, a hablar de Dios con mi amigo y compartir con otras personas. Al terminarlo tomé la decisión de dejar Logroño y mi trabajo para empezar de cero en Dénia, donde mi madre llevaba ya 8 años viviendo.

Al llegar a Dénia iba a Misa, rezaba todos los días, pero lo hacía de manera independiente, sin integrarme en la parroquia. Así estuve hasta Enero del 2016, cuando fui a confesarme con el párroco y me habló de un movimiento juvenil llamado Juniors y que quería que fuera.

Ir al Juniors me hizo muy bien, integrarme en una comunidad, compartir con jóvenes las mismas inquietudes y encima poder ayudar a que los niños siguieran nuestro mismo camino, el de seguir a Jesucristo.

Todo iba muy bien, encontré trabajo, le eché el ojo a alguna chica pero mi preocupación era saber lo que Jesús quería de mí. Así que empecé con el párroco un proceso de discernimiento para descubrir lo que Dios quería de mí.

Después de mucho pensar, de poner resistencia, me dejé vencer por el Señor y le dije que sí. El Señor me llama y estoy en este mundo para transmitir la alegría del evangelio a la gente como sacerdote.

Llevo 6 meses en el Seminario Mayor de Valencia. Estoy muy feliz y muy ilusionado en formarme lo mejor posible durante estos años, para que el día de mañana pueda acompañar a una comunidad.

Siempre hay dificultades, pero como alguien me dijo: “la recompensa es mayor a lo que sacrificas”, ya que la recompensa viene del alguien que nos quiere hasta la muerte, Jesús.

Nada más, pediros que recéis por los sacerdotes, seminaristas y para que haya más valientes que lo dejen todo para anunciar el evangelio, que yo seguiré rezando por vosotros.

Un abrazo.

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